22 de septiembre de 2010

El botón de Sus

De cómo se conocieron, no tengo ni idea, y seguro que ni ellos la tienen tampoco. Desde siempre se recordaban uno al lado del otro, corriendo de aquí para allá, buscando y compartiendo la comida que encontraban.

Tupi y Sus, que así se llamaban estos ratoncitos, eran uña y carne.

Un día, ya perdido en los calendarios, Tupi encontró un botón. ¡Qué hallazgo tan tontín! Ya que éste era un objeto completamente inútil para alguien que no tiene ropa que abrochar, ni se puede comer, ni se le ocurría qué hacer con él. Vamos que no sirve para nada.

Para librarse tremendo objeto, no tuvo otra ocurrencia que atárselo al rabo a Sus mientras dormía, y como no tenía cordón, ni lazo de ratita presumida con qué hacerlo, se lo pegó con un esparadrapo. Con tan mala suerte que fue ya imposible despegarlo y tuvo que aguantar con él pegado.

Todo podía haber quedado en una broma, un tanto pesada, pero todos se lo recordaban continuamente, y eso que en realidad no era ni suyo el botón, ni tan siquiera se lo había pegado él.

Sus y Tupi terminaron cada uno por su lado. Sus por razones más que evidentes estaba continuamente enfadado y callado y Tupi porque su compañero de fatigas no podía seguir su ritmo, ni podía correr, ni quería jugar con él.

Hasta donde puedo recordar, Sus cargó con ese inútil botón, al que por una broma pesada quedó unido de por vida.

¡Anda!, siempre se me olvida que no todo el mundo conoce el ratueco. En este antiguo idioma, botón quiere decir, culpa.



- Ya es mala suerte cargar con la culpa de otro de por vida...
- Y con las propias, alegría, y con las propias

3 comentarios:

Mariola dijo...

Qué bonita historia y con moraleja y todo. Me ha encantado!!

Besito, guapa.

ONUBIUS dijo...

Hacia tiempo que no me empapaba de un cuento de aquellos que hacían correr mi imaginación, cuando aun de pequeño me quedaba absorto escuchándolos, fue un verdadero placer rememoralos gracias a tus letras...


abrazzzusss

Dyhego dijo...

¡Original metáfora! Me ha gustado mucho.
También me fascina el dibujo de tu blog, esas líneas de los gatos tan estilizadas y los colores tan potentes.
¡Estais (pena y tú) sembrados!
Salu2