27 de agosto de 2010
Juegos al espejo
Sonríe. Arquea una ceja. Retuerce la boca y saca la lengua en una mueca irrepetible. Se da la vuelta y, de repente, ¡zás!, se asusta con un ¡bú!. Pone cara de pena, se entristece, hasta que sus ojos empiezan a brillar. Asoman lágrimas que corretean por el espejo. Ahora grita, fuerte, más fuerte. Hasta estallar en una carcajada que provoca su risa. Así, con la boca abierta se mira la campanilla. Busca el mejor ángulo para que entre la luz en su garganta. Y saca la lengua. Y guiña un ojo ayudándose de la mano. Se pone muy seria tensando los labios hasta hacerlos inexpresivos.
- ¿quieresdejardehacerelmonodeunasantavez? ¡quenostenemosqueiryaaa!
- Valepapaaaa
Aunque lleguemos tarde a todos los sitios, sigo prefiriendo esto a un psicólogo...
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1 comentario:
¡Precioso! Tu descripción es maravillosamente real y tierna. Yo también prefiero eso a un psicólogo, los niños deben ser respetados en sus juegos y en sus sentimientos.
Felicitaciones.
Cariños.
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