20 de agosto de 2010

Los mayores

Difícil oficio el de aprendiz de todo, de forma dispersa.

Se supone que con el tiempo vas siendo cada vez más consciente de lo que sabes hacer y lo dominas y te sientes bien, el mejor... Pues no, la admiración infantil con la que mirábamos a los mayores trabajando, su seguridad, sus aciertos, no es la que nos acompaña cuando somos los protagonistas. Blasfemamos, no encontramos la solución precisa en el momento que la necesitamos o simplemente no sabemos hacer lo que se supone que es nuestra especialidad. Dominamos más bien nuestras limitaciones.

Dicen que un oficio se domina en no menos de diez años. Hoy las cosas van más deprisa o así me lo parece a mí.

Lo único que ha cambiado es que cuando tenemos una discusión familiar, nos toca a nosotros seguir barriendo, fregando y no llorando a nuestra almohada el odio que nos inspiran los mayores.


- Pena, no te he entendido nada de nada.
- Madura alegría, madura
- Ya, para dejar dejar de aprender como tú...

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