20 de febrero de 2011

Juan y Violeta



El destino quiso llamar Violeta a su primera esposa, pero ella prefirió llamarse Juan, como su único marido. Ya que comparten hipoteca, siguen en el mismo piso. Se ríen juntos. Mucho. Ahora no lo hacen mirándose a los ojos. Antes tampoco se reían tanto. 
Con el tiempo y más gente, envejecieron. Juan recordaba a Violeta. Juan no, porque cogió el Alzheimer. Dicen. Pero se siguen riendo. Ya terminaron de pagar la hipoteca. Juntos.



- Pues a mí me aburre mucho el ajedrez, Alegría.
- Y lavarte los dientes, pero mira qué dentadura más perfecta tienes ahora...
- Está bien, una partida, si con ello te puedes estar un ratín en silencio

12 comentarios:

Kum* dijo...

Como estamos en un manicomio y en semejante sitio vale cualquiera la cosa, te lo digo: No sé si me provocas más admiración o envidia (de la mala... es mentira que la haya sana). Bueno, sí lo sé, pero aquí no te lo digo.

Eres un Monstruo.

"Con el tiempo y más gente, envejecieron"

...sublime. Y mi me lo quito...

Besos envidiosos.

Sandra Montelpare dijo...

es tan bueno Bicefa tannnn!!! ese cierre me m.a.t.a.! "antes tampoco se reían tanto" y te lo tira así suelto de cuerpo !! bestiaaaaallll

Patricia dijo...

Voy a contarte un secreto Bicefa, sos el primero al que se lo digo: yo prefiero llamarme Adolfo.

Gracias por escribirlo.

Puck dijo...

Cada frase tiene una parte inmensa de la historia. Me sumo a los envidiosos :-)
Saludillos

Maite dijo...

Exquisita manera de afrontar el tema, Bicefa, me has dejado KO. Muy bueno. Y la imagen, de un corto de pixar, genial, me encnatan los cortos de pixar. Besos.

Su dijo...

Sorprendente Bicefa...

Cada vez que entro aquí me pregunto "¿Me dejará más boquiabierta que ayer?" Y sí, cada día me quedo boquiabierta y patidifusa.

Abrazos maravillados

Relatadamente tuya dijo...

Cada cual va eligiendo cómo quiere vivir y vamos sufriendo transformaciones por el camino. Ahora la vida se mide en años-hipoteca. Por eso yo nunca sé la edad que tengo, uf, menos mal.
Un beso bicefale, me gusta mucho!!!

Torcuato dijo...

Amor eterno e hipoteca eterna.

A mi también me gusta el ajedrez pero ya no juego.

Un abrazo, Bicefalepena

Manuel dijo...

Cambiarse de nombre por amor. Tener cada día un nombre nuevo. Ese es un bello anhelo. Sobre todo si no lo provoca una enfermedad y se vive conscientemente.

David Figueroa dijo...

Qué difícil parece eso de llegara reír juntos después de haber pagado la hipoteca, juntos. Por eso lo bonito de tu micro.
Un abrazo.

Caboclo dijo...

Estupendo micro. El asunto de la "hipoteca constante" es espléndido.
Saludos.

Anita Dinamita dijo...

Puffff, tremenda historia e increíble manera de contarla. Cuando se termina de pagar la hipoteca puede que ya ni recordemos para qué servía tener una casa...
Un abrazo admirado