21 de febrero de 2011

Colgada

Estaba cansada. Estaba cansada de ver la misma cara triste todos lo días. Sus pasos estaban cansados de ver la misma cara triste todas las mañanas, día tras dia, al arreglarse.
Decidió cambiar de vida.
Se colgó de un árbol. Se colgó de un árbol grande. Uno grande y lejos que querían cortar. Una secuoya sin espejos. Una que estaba cansada de tantos días y tantas caras.
Una mañana sin espejos, con distinta cara y en el mismo árbol en el que había decidido salvarse, se vio feliz.


- Alegría, podrías patentar la felicidad.
- Esto o se tiene o se intenta...
- Ya..., trabajando poca gente se hizo millonaria...

14 comentarios:

Su dijo...

Qué lindo...

Me encanta la manera en que está escrito. Me ha traido a la mente el libro EL dios de las pequeñas cosas, no por el contenido, sino por las formas...

Abrazos poéticos

Torcuato dijo...

Más que micro, es poesía.
Abrazo

Patricia dijo...

Extraordinario!
Y como ya te he dicho tantas veces pero no resisto la tentación de repetirlo, el diálogo entre Pena y Alegría, otro extraordinario micro más.

Un beso y otro.

Sandra Montelpare dijo...

la felicidad no necesita de espejos, bellísimo Bicefa!

Kum* dijo...

Buena opción colgarse de un árbol para cambiar de vida... siempre que no sea por el cuello. Lindo el relato. Nostálgico.

Oye, Bicefa. Yo que tú, jubilaba a esas dos. Te hacen sombra.

Besos colgados.

Paloma Hidalgo dijo...

Hola, he visto tu nombre en Cuenta 140, y como el que busca halla, te he encontrado.
Muy bonito tu micro. Una estupenda reflexión teñida de poesía. Un saludo,Paloma

Dyhego dijo...

BICEFA:
Los árboles son muy buena compañía.
Salu2.

depropio dijo...

Me gusta mucho la forma en que has escrito esta historia. Mucho. Es intrigante y rítmica. ¿Te dije que me gusta mucho?

David Figueroa dijo...

Colgarse de un árbol para vivir. Buenísimo, Bicefa!
Sólo por decir, me parece que quedaría mejor lejano que lejos, el árbol.
Un abrazo.

Malena dijo...

En argentina, a la gente que vive en un mundo propio y sin preocupaciones, les decimos "colgados".

Maite dijo...

Buen cambio de registro Bicefa, has conseguido una estética literaria muy buena. Abrazos.

Anita Dinamita dijo...

Precioso, poético y para pensar y repensar... no más muertos en vida, no más vivos en muerte!!! A colgarnos cuando no nos guste nuestra cara cansada muchos días seguidos!!!
Buena filosofía de la felicidad
Enormes Alegría y Pena, Pena y Alegría
Abrazos

Manuel dijo...

Bonito micro. Espero no verme subido a un árbol para evitar que acaben con los bosques de León. Para más información www.samavelilla.blogspot.com
Lo que representa el progreso para el hombre no es el cemento, es el campo. Vale más un arroyo que una ciudad entera.

L.N.J. dijo...

De pequeña me subía a los árboles para comer cerezas, las más altas se la comían los pararillos y las dejaban todas picoteadas. Me subía a los nogales, castaños...
A veces me caía, pero nunca me quedé colgada. Tampoco tenía presente si era feliz o no, ahora, todo es diferente; la conciencia nos hace y nos dicta. ¿No crees?.

Me bebo tu relato, es precioso,

besos.