8 de octubre de 2010

La bolsa de besos

Con los brazos en alto, fueron saliendo uno a uno de las trincheras. Pensaban que nunca llegaría el día.
Alguien tarareaba algo parecido a una copla infantil que me cantaba mi padre, después de leer mil cuentos que iba inventando sobre la marcha. Cuando acababa, siempre me daba un beso, otro para la vaca Valentina y otro para la bolsa donde los guardaba "para los momentos tristes". Salía de la habitación con cuidado, para no pisar los muñecos, ni los besos que había caídos por el suelo, por lo de las cosquillas...-"La lluvia, pues llovía, que es lo que hace cuando no sabe que hacer con tanta agua" Y se partía de risa golpeándose con sus manazas los muslos...
A mi padre le encantaba jugar con las palabras.
Y a la guerra, terminarse.



- Entonces, Pena, ¿quién era el que salía de la trinchera?
- Pues no lo sé, supongo que no es importante...
- Y... ¿el padre?
- Seguro que contento también...
- Pena, ¡qué alegría tan grande!

14 comentarios:

Mariola dijo...

Ay, esa bolsa de los besos...
¿me la prestas? necesito una para llevármelos todos, y no me caben en los bolsillos...

Besito

Maite dijo...

Yo conocí a una persona que tenía bajo la cama la cajita de besos, los guardaba como un tesoro y los utilizaba en los peores momentos. Un abrazo.

Dyhego dijo...

Qué simpático es eso de no pisar los besos que habían caído por el suelo.
Los voy a recoger todos.
Salu2

Torcuato dijo...

Como dice Dyhego está bien esa idea de no pisar besos. Aunque si te besan en los pies da cosquillicas.
Un abrazo.

NATURAL DE SEVILLA dijo...

me parece muy interesante tu cuaderno y lo voy a sabir al desván de mis sueños. Saludos

Anita Dinamita dijo...

A mi también me gusta entrar en tu casa, y más si como si fuera un cumple, tienes una bolsa de besos para repartir.
Abrazos

Anónimo dijo...

La bolsa de besos me recuerda a La lluvia de ideas.

Qué bonito.

Adivín Serafín dijo...

Es difícil engañar a la guerra para que se termine. Quizás esta vez lo haga por ti.

Blogsaludos

Patricia dijo...

¡Bravísimo Bicefalepena! Con tu permiso, me lo guardo.

Un abrazo admirado.

Bicefalepena dijo...

Gracias por vuestros dulces comentarios y un montón de pacificadores besos a todos.

Kum* dijo...

Me tienes fascinado. Desde hace semanas. Esas conversaciones entre pena y alegría son algo tan original como tuyo. Tan tuyo como genial.

No sé bien qué pasa, pero esos diálogos se me quedan zumbando en las entendederas.

Me gustas.

Un beso... o dos... o yo qué sé...

Patricia dijo...

Kum* tiene razón, esos diálogos entre Pena y Alegría son una delicia genial.

Liliana G. dijo...

¡Qué dulzura! Me muero del amor de pensar en un padre, que además de repartir tantos besos que hasta se caen en el suelo, tiene sentido del humor como para festejarse sus maravillosas ocurrencias (yo hago lo mismo, jajaja)

De la trinchera sólo salen los sentimientos, como hoy, cuando los dejás salir para compartirlos.

Me encantó Bicefa.

Más besos para la bolsa :)

impresiones de una tortuga dijo...

Parece que todo te lo hayan dicho ya. A mí se me ha quedado un beso enrredado en el pelo, cuando hoy le dí uno a mi nieto en la barrigota. ¿Porqué es siempre Alegría la primera en hablar y lo hace con tanta pena?. Saludos.