...Llovieron notas, todo se lleno de música, con sus silencios, acompasada..., pero bicefalepena, prevenido como el que más, se había traído su paraguas y desde su seguridad vio como ellos se iban empapando...

La lágrima, requeante, llegó a los labios salada y el mar hizo sonreír, una vez más, a alegría.
Y su mente paseó por sus playas... en clave de sol.
Y su mente paseó por sus playas... en clave de sol.
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