Harto de no tener espacio para dejar sus cachivaches, ni sus libros, ni sus peines, ni su colección de lágrimas para compartir, se quejó al defensor del espacio, que en su casa era su madre.
Al día siguiente, su padre, les regaló un perro con el que contentos compartieron espacio en la habitación...

Sería fácil decir que ahora Bicefalepena está contento porque alegría está feliz de volver a tener su espacio, pero lo cierto es que pena piensa que le han timado…
1 comentario:
A mi tambien me da la impresión muchas veces de que me han timado en la vida. . .
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