14 de marzo de 2012

Hambre

Se coló por una grieta de la pared, con todas sus moscas y sus barrigas hinchadas como balones de reglamento, hipnóticos, entrando y saliendo entre los tres palos, con bufandas al viento gritando, engordando cuerpos atléticos y sonrisas altivas.

Descubrió que no huele, el hambre no huele a domingo, no hay calendarios para los días vacíos, sólo eco, recuerdo y silencio.

Tras un gran estruendo, un saco con ayuda estatal entró por la ventana y reventó su frigorífico.

Cuando se cansó de leer la letra grande de agradecimientos, planes de alivio social..., buscó instrucciones para abrirlo y solamente encontró una del partido gubernamental: VÓTAME.

Y eso hizo. Botó el saco y la última semana que le quedaba por morir por el agujero abierto en la ventana, con la esperanza de reencarnarse en césped, de ese que logra que olvidemos el hambre y las deudas.


- Pena, muy mal se están poniendo las cosas para que alguien se pueda plantear esa salida.
- Alegría, siempre es más duro el asfalto.

5 comentarios:

Rosa dijo...

Que duro..."El hambre no huele a domingo", una frase para enmarcar.

Besos desde el aire

Anita Dinamita dijo...

Reencarnarse en el césped. Me parece un relato muy crítico ahí donde duele, hambre y fútbol.
Un abrazo enorme

Dyhego dijo...

Desgraciadamente el hambre es un negocio, por eso existe todavía.
Saludos.

carlos de la parra dijo...

Gran retrato de la manipulación esclavizante de la cual deriva el hambre, y del hecho que ningún gobierno da un paso serio para resolverla , debemos seguirles recordando que la pelota está en la cancha de ellos.

Sara dijo...

¿Sabes qué es lo que más me gusta de ti? Que nunca dejarás de sorprenderme... Una vez más, vuelves a ser brutal... Me dan escalofríos cada vez que releo la entrada... "el hambre no huele a domingo"...

Quién fuera césped, sobre todo en días como hoy ;)

Besos...