28 de agosto de 2014

Con sueño

Se cubrió con un mando de estrellas heredado de una tía que no llegó a conocer. Las penurias y la postguerra agujerearon los recuerdos más recientes hasta hacerlos tomar este color grisáceo. De puro aburrimiento, se durmió hasta que se despertó con la luz del despertador a altas horas de la mañana, casi tarde ya. Tomó un libro con las pastas por fuera y recordó los macarrones con chorizo y huevo crudo de la abuela, pero sin queso. Se tragó las primeras páginas y se guardó el resto para el almuerzo. Se levantó de la cama y se calzó los mocasines, uno por pie. Huyó por el doblez del pasillo hasta el fondo, escondido en el silencio, donde moran los sueños, esos que no tuvo.


- Alegría, que felicidad tenerte cerca.
- Ay Pena, pensé que de pena no estabas ya.

3 comentarios:

Dyhego dijo...

¿Un devoralibros?
Salu2, Bicefa.

Kum* dijo...

Después de leer esto me acordé de vos, pasé por aquí y resulta que sigues vivo, majara igual, y que acabas de escribir, o sea lo que sea eso que tú haces aquí. cosas...

Saludos payasos, querido maestro.

L. N.J. dijo...

Parce parte de un texto de una novela, es precioso.

¡Qué bien! que vuelvas.