17 de diciembre de 2012

Cantando cuentos

Ayudado por sus musas, el monstruo de dos cabezas se alimentaba de todo tipo de palabras. Las recogía entre los ríos, gritando al viento del norte: verbos en subjuntivo, tildes esdrújulas, sustantivos compuestos con o sin guión eran su sustento.
Pero aquellos años la brisa ajó las cosechas y las musas durmieron hasta tarde al abrigo del tedio.
Fue entonces cuando se perdió en el bosque de las montañas, que bajo la nieve, entre sus rizadas ramas escondía las palabras de más valor y se las regalaba amparado en la noche.
Los días trajeron la luz y entrelazando sonrisas de gentes, encontró las que alimentaban el alma.

Y lo hizo contando historias y cantando sueños.


- Alegría, tu confundes la realidad con la ficción, ese es tu problema.
- No es así Pena, simplemente la adapto y la fabulo para que tenga sentido...

5 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

A veces hay que buscar las palabras para poder cantar cuentos.
Muy bello
Abrazos

Dyhego dijo...

Un árbol de palabras me gustaría tener a mí, ya ves.
Salu2 verbales.

Ikana dijo...

¡El monstruo come palabras! Espeluznante D:

Ana Belén dijo...

Los días trajeron la luz y entrelazando sonrisas de gentes, encontró las que alimentaban el alma.
Me encanta!!!

Antonio M. dijo...

Muy sonoro...

Saludos Cuánticos.