Sentado al lado de la ventana, Bicefalepena cae con el viento sobre la hierba, y se mece con cada gota que se acumula en las cuerdas de la ropa hasta que se lanza sobre quién sabe qué paraguas... No tiene hoy ojos de gris y pena, hace tiempo que tiene la cara llena de lágrimas.
- Alegría, ¿cómo es que estás hoy tan callada?
- ¡Ay pena!, ¿quién soy yo sin ti? ...sino sé ni llorar